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¿El código que usamos tiene derechos de copyright?

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Con información de Genbeta.com.

Respuesta corta: Si

Respuesta amplia: Si conocen a GitHub Copilot este programa de IA capaz de completar líneas de código automáticamente encontrado de forma gratuita y que ahora está lanzado comercialmente. Esto es precisamente un problema para los desarrolladores y empresas que creen que esta herramienta atenta contra sus licencias.

Como GitHub Copilot se “alimenta” de código creado previamente, aumenta significativamente sus probabilidades de repetición en las líneas del mismo código e incluso de llegar a tomar líneas de código de otros trabajos sin autorización.

Esto provocaría que muchos proyectos de software se expondrían a los problemas que incumplirían con las licencias.

El código está bajo derechos de autor, a pesar de eso, la IA de Microsoft que trabaja para GitHub Copilot no haya diferenciación entre el código que sí se puede usar y el código que no es permitido su comercialización.

El creador de Linux Asahi arremete contra Microsoft por permitir en GitHub Copilot que use código de derechos de autor

Por su parte Hector Martin, creador de Asahi Linux (una distribución GNU/Linux instalable en los Mac M1) cometo lo siguiente:

«Las redes neuronales, ya sean artificiales o biológicas, no borran los derechos de autor. Si leo algún código fuente y escribo un código fuente idéntico o muy similar, es un trabajo derivado del original. Lo mismo ocurre con GitHub Copilot».

Y añadió: «Microsoft le pide que confíe en una red neuronal que no puede pensar, no tiene ninguna noción innata de los derechos de autor, no puede participar en la verdadera creatividad y no tiene ninguna responsabilidad moral con sus usuarios. Una red neuronal que ellos mismos no entienden”.

«Gracias, no, gracias».

Según Martin, el uso de Copilot es jugar una ruleta rusa que combine aleatoriamente el código que ya existe, esto es como “escupir” un código y para eso se necesita trabajar en:

Uno, enseñar a la IA a comprender la normativa de derechos de autor o dos, generando que las redes neuronales de la IA sean “mágicas” y que descarten el código que ya cuente con derechos de autor. Algo que Martin ve poco probable.

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