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Dicken Castro un diseñador fuera de este mundo

Dicken Castro, un diseñador fuera de este mundo

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Con información de Archivo de Bogotá, Banco de la Republica y Universidad Nacional de Colombia.

Esta es la historia de uno de los pioneros del diseño gráfico en Colombia, un arquitecto de profesión que usó su ingenio para crear los más icónicos logos corporativos y que hasta el día de hoy siguen vigentes.

Dicken Castro se mudó a Bogotá en 1932 para estudiar el bachillerato. También se unió al Equipo Olímpico de Natación. Gracias al deporte pudo viajar y conocer otros lugares fuera del país.

Ha sido uno de los primeros arquitectos que, con bases sólidas, incursionó desde los cincuenta en el campo del diseño gráfico. Diseñó más de 400 logos para diferentes empresas, firmas y organizaciones.

Suyos son los símbolos y logotipos de Colsubsidio, el Congreso Eucarístico Internacional, Camacho Roldán y Compañía, la Conferencia Episcopal Latinoamericana de 1979, Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Ospinas y Cía, Sidelpa, Colombian Bags, Cámara de Comercio de Bogotá, Vecol S. A., Instituto de Seguros Sociales, Banco Tequendama, Grupo Social (Hoy Fundación Grupo Social), entre otros.

Una de sus principales fuentes de inspiración para la creación de sus diseños fue la cultura popular y el arte precolombino. Se puede observar a lo largo de su carrera esta inspiración tanto en los logos como en los diseños de las monedas de 200 y de 1000 pesos colombianos.

Y hablando de monedas, tras ganar la convocatoria a cargo de la entidad estatal, en 1994 y 1996 el Banco de la República lanzó las monedas de 200 y 1000 pesos colombianos, respectivamente con diseños indígenas precolombinos.

Su trabajo como diseñador apareció en varias ocasiones en el prestigioso anuario de la AIGA (American Institute of Graphic Arts) (fuente: Lorenzo Castro).

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“Tuvo Dicken el acierto de volver a mirar el uso de la guadua, elemento fundamental en la edificaciones tradicionales de la zona cafetera, y gracias a sus apuntes gráficos, dibujos y fotografías, abrió un mundo de posibilidades que hoy en día hace de este material fundamento de diseño en diversos lugares del planeta”, indicó Lorenzo Fonseca Martínez en la revista especializada PROA.

“El libro despertó interés en los medios académicos y profesionales y dio inicio a estudios más avanzados sobre un material que hoy es considerado como parte del patrimonio cultural colombiano. Una segunda edición, con material complementario, se publicó en 1984, patrocinada por la Fundación para la Educación Superior (FES)”, se asegura en la Revista Credencial Historia de febrero de 2019, en un artículo sobre la vida de Dicken Castro.

Citando y concluyendo en el artículo publicado por la Universidad Nacional de Colombia: «En la actualidad, la obra de este recordado arquitecto y diseñador gráfico sigue vigente, debido a que gracias a él muchos vieron las infinitas posibilidades de la guadua. Basta recorrer el Eje Cafetero para constatar su variado uso: el moderno Pabellón Zeri del Recinto del Pensamiento en Manizales; el imponente peaje entre Pereira y Armenia, diseñado por Simón Vélez; el mirador del Parque del Café o los incontables hoteles ecológicos construidos con este material, así como su mobiliario».

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